lunes, 27 de octubre de 2008


Resulta curioso lo que está ocurriendo con un mineral denominado coltán, del que se extraen niobio y tántalo, y que en los últimos 10 años ha sido blanco estratégico de las compañías de exploración minera, tema de controversia social y medioambiental e incluso objeto de debate en las propias Naciones Unidas.


El coltán no es realmente ningún mineral establecido. Es un término resultante de la contracción de dos minerales bien conocidos: la columbita, y la tantalita.
Esta solución sólida es escasa en la naturaleza y un claro ejemplo de cómo el avance tecnológico contribuye a que materiales considerados simples curiosidades mineralógicas sean cruciales debido a sus nuevas aplicaciones.

El coltán es fundamental para el desarrollo de nuevas tecnologías: telefonía móvil, fabricación de ordenadores, videojuegos, armas inteligentes, medicina (implantes), industria aeroespacial, levitación magnética, etcétera.

Esto es debido a sus singulares propiedades, tales como superconductividad, o su carácter ultrarrefractario entre otras.
Los principales productores mundiales son Australia, Brasil, Canadá y algunos países africanos. La voracidad de las multinacionales por acceder al coltán, imprescindible para las nuevas tecnologías, se encuentra tras la última guerra del Congo, país que posee el 80% de las reservas mundiales de este mineral.

Los precios se dispararían aún más, unos años antes del año 2000, cuando comenzaron a escasear las reservas de coltán en Brasil, Australia y Tailandia. Como ejemplo ilustrativo, basta decir que, por ejemplo, la japonesa Sony tuvo que aplazar el lanzamiento de la segunda versión de la Play Station 2 debido a este inconveniente.

Ante todo esto, las miradas se habían vuelto hacia la República Democrática del Congo, país que posee el 80% de las reservas mundiales de coltán en el subsuelo de las provincias del Este, especialmente en los Kivu, fronterizos con Ruanda y Uganda, los más fieles aliados de EE UU en la zona.

El coltán puede considerarse como la principal causa del desencadenamiento de la última guerra en el Congo. Un conflicto que tiene su origen en agosto de 1998 y que terminaría oficialmente en 2003 y el que el número de defunciones puede estimarse entre 3 y 3,8 millones de personas.

0 comentarios: